Resumen
En el verano de 1560 una carta de Granvelle da noticia de la invención de un molinillo de mano portátil cuyas características podrían tener una utilidad militar. El interés por averiguar la autoría del invento, así como por comprobar las ventajas de su utilización, permiten recomponer un panorama en el que los avances técnicos son materia de estado y un aliciente para el progreso de la ciencia derivado del interés de las monarquías europeas por estar a la vanguardia en la guerra y en la paz
