Resumen
«La vida es un cordel de nudos», decía mi abuela Alcordia. Y bien lo podía saber ella que se pasaba las horas acariciando las cuentas del rosario.
«La vida es un cordel de nudos», decía mi abuela Alcordia. Y bien lo podía saber ella que se pasaba las horas acariciando las cuentas del rosario.