Resumen
El propietario de una colección bibliográfica es un agente de la lectura y de la escritura. Como facilitador de fuentes desempeña una función primordial en la sociedad nobiliaria y estamental moderna al satisfacer, como en el caso del préstamo de las crónicas, otros intereses tangenciales al histórico que pueden ser relativos a la genealogía y la reconstrucción de los árboles familiares. Como promotor de obras, manuscritas o impresas, su función tiene la misma importancia en el complejo mundo administrativo en el que se enmarca la edición en el Siglo de Oro.
