Resumen
La reunión de estos dos títulos en una misma página es una disculpa para reflexionar brevemente sobre la varia fortuna del esfuerzo intelectual impreso. Dicho menos vagamente: cómo el cuidado –o la incuria– puesto en la edición de un libro puede afectar a la recepción del contenido. Ambas obras comparten el interés por documentar los primeros años de la imprenta y exigen de sus autores conocimientos bibliográficos, filológicos e históricos que quedan fuera de esta especulación. Las consideraciones que siguen son de orden material –un aspecto por otra parte tan recurrente entre los incunabulistas– y podrían aliarse con la juiciosa sentencia de Juan Ramón Jiménez: «en edición distinta los libros dicen cosas diferentes». Y cabría concluir que la diferencia siempre corre a favor del libro cuando su edición es cuidadosa.
