Resumen
La realidad tipográfica italiana del siglo XVII ha sido objeto de estudio serio solo desde hace unas décadas. Este fenómeno se explica, en primer lugar, por razones ideológicas: el siglo del Barroco se ha considerado en Italia, desde la Ilustración y hasta Benedetto Croce, pasando por los críticos que se formaron en la época de la Independencia italiana, como fase de decadencia cultural profunda que procedí-a en paralelo a la crisis política; y dicha apreciación negativa de toda una época repercutí-a también en el enjuiciamiento de la actividad tipográfica correspondiente. En segundo lugar, hay que tener en cuenta también el prestigio de la tipografí-a nacional de los siglos XV y XVI, que pudo obscurecer durante demasiado tiempo el valor de la producción del XVII. Es llamativo que el término seicentina (“libro impreso en el siglo XVII”: el vocablo se construyó³ por analogí-a con cinquecentina, “libro impreso en el siglo XVI”) sea de empleo relativamente reciente. Mucho más corriente fue un término tan despectivo como salacchino (literalmente “pequeño arenque ahumado”), que hací-a referencia al aspecto exterior dominante en la producción editorial de la época. Los tiempos, por suerte, han cambiado, y los especialistas italianos de la historia del libro vienen dedicando sus desvelos desde hace años a la reconstrucción de la tipografí-a de la época barroca, organizando sus pesquisas bien por centros, bien por impresores.
